Por: Maritza Gómez

¿Cómo se están enseñando temas de memoria histórica y paz a los niños y jóvenes en Colombia?

Uno de los desafíos que ha tenido el proceso de paz en Colombia es el de familiarizar a los colombianos, y en especial, a los más jóvenes con la construcción de memoria histórica y a su vez, de un país sin guerra.

Para lograr este objetivo, se debe recorrer un camino extenso para que ellos estén constantemente interesados en lo que sucede en el país y apliquen lo aprendido sobre resolución de conflictos en las situaciones que viven día a día.

Luis David Bohórquez, gestor organizacional de la asociación Somos CaPAZes y Ana María Castaño, coordinadora de educación de la misma, hablaron con Punto y Aparte sobre sus experiencias y retos trabajando con jóvenes en ciudades y municipios del país para enseñarles a dejar de lado las diferencias para convivir en armonía.

¿Hace cuánto trabajas en Somos CaPAZes?

Luis David Bohórquez: Yo empecé mis prácticas profesionales de la universidad aquí en Somos CaPAZes, más o menos en enero del 2015, estuve trabajando seis meses haciendo un plan de mejoramiento de los talleres que se dan con los chicos, ahí me quedé seis meses más de voluntariado y comencé a trabajar en febrero de 2016 ya de lleno en la organización.

¿Por qué decidiste ser voluntario?

LDB: Toda mi vida he tenido una vocación de servicio y he sido voluntario desde los quince años en organizaciones de recreación y medio ambiente, entonces, quise probar en cuanto al tema de educación. Así decidí entrar de voluntario a Somos CaPAZes porque vi que habían ganado el Premio Nacional de Voluntariado Juvenil, lo que me llamó muchísimo la atención y quise participar.

¿Qué herramientas emplean desde la asociación para enseñar a niños y jóvenes sobre la importancia de conocer la historia de Colombia y el deseo de construir paz?

LDB: Básicamente, todas las actividades que manejamos en Somos CaPAZes con los niños son muy lúdicas, a través de ellas se hace un enfoque en la parte histórica que busca generar una reflexión  sobre qué podría pasar o qué pasó en Colombia. Asimismo se hace un trabajo con el tipo de decisiones que pueden tomar ellos y que cambiarían el rumbo de la historia.

¿Qué tipo de actividades lúdicas realizan?

LDB: Un ejemplo de un juego podría ser las Afirmaciones YO. Es un juego en el cual tú expresas tus sentimientos frente a una situación o a un conflicto que tienes, es una forma más pacífica de resolverlo y así pueden ver las dos partes. Entonces, les ponemos un ejemplo cotidiano, histórico o ya sea de sus padres y les decimos más o menos cómo pueden empezar a solucionar.

Básicamente son cuatro afirmaciones, la primera es `Yo me siento´, en la cual los niños expresan qué emociones sienten con base en ese conflicto que está sucediendo, “me siento triste”, “me siento aburrido”;  `Cuando tú´, en donde ellos expresan una acción con la que están en desacuerdo, después dicen por qué ese conflicto les causa esa sensación y la última es `Yo quisiera´, ahí tienen que plantear una solución a ese conflicto y va a ser negociada entre las dos partes, por ejemplo: “Yo quisiera que tú no volvieras a decir groserías porque yo me siento muy mal”, y ahí entra la negociación para solucionar ese conflicto.

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Mediante actividades lúdicas, los jóvenes van aprendiendo acerca de la reconciliación y la paz en su vida cotidiana. Cortesía: Fundación Somos CaPAZes

¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de enseñar a los niños y jóvenes sobre resolución de conflictos y la necesidad de construir la paz?

Ana María Castaño: Es importante mencionar que nosotros trabajamos con todo tipo de comunidades aquí en Bogotá, por ejemplo, estamos empezando a trabajar desde hace dos años en municipios. Los niños que conviven en comunidades socioeconómicamente vulnerables, están muy arraigados al tema de violencia, así socializan y se comunican y son cosas que van desde el contexto familiar hasta el educativo.

Es por esto que hay que decirles: No es normal que te agredas, no es normal que ofendas a la otra persona, no es normal que abordes de esta manera los conflictos. No todo conflicto es un problema, está bien que sientas tus emociones, pero miremos cómo las estás abordando y cómo las estás manejando. Entonces, todas estas cosas hacen que el niño sensibilice qué es lo primordial en los procesos de la violencia, cómo podríamos violentar a los otros y cómo a partir de eso se construye paz.

¿Cuál ha sido la experiencia más gratificante que ha tenido trabajando en Somos CaPAZes?

AMC: Pues experiencias, muchas. Yo empecé como voluntaria, entonces ese proceso de voluntariado fue súper bonito, lo hice en una institución educativa. Desde el voluntariado aprendí muchas cosas porque empecé a trabajar con los demás por el servicio y para el servicio, no es una retribución sino cómo a partir del voluntariado, te permites aprender muchas cosas. Con cada comunidad, con cada niño uno aprende cosas diferentes, con problemáticas distintas en cada uno.

Por ejemplo, nosotros tenemos casos de muchos hermanitos que están en los mismos programas, entonces ver que los papás nos dicen “no, es que desde que los niños están en el programa ya no pelean” o ver esos niños que al inicio son súper problemáticos, conflictivos y disruptivos y después de varias sesiones se empoderan y empiezan a ser líderes, esas son experiencias que definitivamente son súper valiosas para la organización, además de no solo verlas sino también escucharlas.

Nosotros también hemos trabajado en los municipios, en instituciones educativas y ver cómo los profesores nos dicen que niños que son retraídos, que son rechazados por sus propios compañeros empiezan a integrarse, a ser reconocidos es súper bonito en la organización.

¿Cuál ha sido el mayor aporte que los niños le han dado a su formación en asuntos de manejo de conflictos y construcción de paz?

AMC: Aplicar todas las herramientas que a mí me ha dado la fundación para que lo aplique como docente en la escuela ha sido súper importante y muy valioso y yo creo que es lo que más me ha aportado.

Me di cuenta que es muy diferente cuando empiezas a tratar el tema de resolución de conflictos en el colegio y en la fundación, porque los niños pueden decir “chévere porque vamos a perder clase” o “bueno, yo voy a ver esto porque me van a dar una nota”. Es diferente a ver cómo los niños llegan siendo una comunidad abierta a trabajar porque les gusta y cómo ese aprendizaje llega a ser significativo, más allá de la obligatoriedad de la escuela y la rigidez dentro del sistema, a partir de ese aprendizaje que es voluntario y es motivador para ellos.

Ese ha sido como el mayor aprendizaje sobre cómo empezamos a trabajar esas características de la acción popular. En la escuela, a pesar de que ahí está la cátedra de la paz, no se trabaja el tema emocional de los niños ni el tema de conciliación, ni siquiera en los docentes se trabaja.

¿Crees que es difícil enseñarles a los niños sobre los temas de manejo de conflictos y el hecho de convivir en paz a pesar de las diferencias?

AMC: Nos hemos dado cuenta que si trabajamos solo con los niños y no trabajamos conjuntamente con los padres, es complicado; porque ellos muchas veces nos cuentan sus experiencias, ellos dicen: “Si, todo muy bonito, estamos hablando de paz pero cuando llego a mi casa, la situación en diferente”, entonces, ver eso ha sido complejo.

Teniendo eso en cuenta, buscamos que ellos sean replicadores de esos programas para que ellos mismos puedan empezar a sembrar esa semillita en el lugar en el que estén para empezar a construir paz, porque si lo hacemos solo con los niños y no abordamos sus entornos más cercanos, es muy difícil lograrlo.

 

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