Juan José Cruz Cuevas tenía 13 años cuando recibió la noticia del asesinato de su papá, el coronel del Ejército Nacional, William Cruz Perdomo, de 43 años. El joven asegura que, a diferencia de muchas víctimas, su padre hace parte de la desmoralización y la desinstitucionalidad del Estado como consecuencia del conflicto. Además, contó que fueron los mismos compañeros de batallón quienes lo mataron cuando quiso denunciar hechos de corrupción internos.

Pese a los incontables intentos de la familia de recurrir a la justicia ordinaria e internacional, éste es un caso que sigue sin resolverse, pues los presuntos autores materiales e intelectuales del asesinato, según la familia Cruz Cuevas, se encuentran todavía en las fuerzas militares y en las esferas de poder nacional.

“Arauca: una mezcla de todos los conflictos” 

Según el informe “Un laboratorio de guerra: Represión y violencia en Arauca”, de Amnistía Internacional Colombia, Arauca se caracterizó por ser un territorio en el que fuerzas de seguridad y paramilitares sostuvieron vínculos de colaboración en distintas operaciones durante el periodo 2000-2012.

Estas son las operaciones conjuntas que describe Amnistía Internacional en su investigación y que ocasionaron cientos de homicidios, torturas y desapariciones en el territorio de Arauca.

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Arauca ha sido uno de los territorios más azotados por los distintos actores del conflicto armado, quienes realizaron distintas masacres como método de intimidación y control territorial. Según datos de la Policía Nacional, en Arauca se llevaron a cabo 20 masacres en el periodo 2000-2013. Estos episodios de violencia fueron consecuencia de la lucha territorial entre los paramilitares, el ELN y las Farc.

Estos fueron los municipios en los que se cometieron las masacres:

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Según el informe “Dinámicas del conflicto armado en Arauca y su impacto humanitario”, de la Organización internacional para las migraciones (OIM), la Fundación Ideas para la paz, FIP y la Agencia de Estados Unidos de Desarrollo Internacional, Usaid por sus siglas en inglés, se presentaron 1.686 acciones de los grupos guerrilleros en el territorio de Arauca en el periodo 2000-2012. Incluso en el 2003, el departamento fue escenario de más del 47% de los homicidios, detenciones y privaciones de libertad arbitrarias ocurridos contra sindicalistas en todo Colombia.

El coronel Perdomo fue asesinado el 31 de mayo de 2004, 11 días después de la masacre de la vereda de Flor Amarillo. En ésta, el bloque paramilitar ‘Bloque Vencedores de Arauca’ se tomó la vereda Matal de Flor Amarillo el 19 de mayo y, posteriormente, la de Cravo Norte. Allí, asesinaron a 12 personas que aparentemente colaboraban con la guerrilla. Cuando el coronel descubrió la colaboración entre miembros de su brigada y bloques paramilitares, quiso denunciarlos sin imaginar que esto le costaría su vida y su honra, pues posteriormente se aseguró, desde las Fuerzas Armadas, que había sido un suicidio.

Así fue el desenlace de la masacre:

El teniente coronel Alfonso Murillo fue uno de los encargados de asegurarle a la opinión pública que se había tratado de un suicidio. Algunos de sus compañeros confirmaron que la culpabilidad que sentía el coronel por la acción militar que emprendió la XVI Brigada el 29 de enero del 2004 contra los líderes del ‘Bloque Vencedores de Arauca’, en el que se dio de baja a 14 miembros paramilitares en Hato Corazal, Casanare, zona aledaña a Tame, y por la masacre de Flor Amarillo, lo llevaron a “quitarse la vida”.

Aun así, no solo la familia emprendió una lucha por recuperar el honor del coronel y demostrar que la causa real de su muerte no había sido un suicidio. La revista ‘Insurrección ELN’ aseveró en su edición No. 130 del 15 de septiembre de 2008 que quienes se atrevían a denunciar “el terror de Estado son asesinados, como ocurrió con el Comandante de la Brigada Móvil 5 de Arauca, el Coronel William Cruz Perdomo, eliminado por orden del General Martín Carreño, Comandante de la Segunda División del Ejército, el 30 de mayo de 2004”, alegando que fue asesinado cuando éste quiso denunciar que patrullas bajo su mando se hicieron pasar por paramilitares para asesinar a los ciudadanos.

En la búsqueda de justicia y verdad sobre el asesinato del coronel, la familia Cruz Cuevas ha sido víctima de amenazas y ha comprobado los hechos con nuevos sucesos que se han dado a lo largo de estos 12 años.

El joven asegura que no solo se ignoraron muchas pruebas, sino que fueron manipuladas aquellas que se usaron en la investigación. Aun así, después de 12 años de impunidad, la familia Cruz Cuevas cree en la reconciliación que les brinda el acuerdo de paz.

“Estoy preocupado por la situación de la zona… No tengo responsabilidad sobre esas muertes… Pido perdón. Soy inocente…”. Estas fueron las últimas palabras escritas del coronel halladas en su agenda personal el 31 de mayo, día de su muerte.

Sobre El Autor

Imagen de perfil de María Camila Tinoco

Periodista apasionada por la investigación y el mundo digital. Cinéfila. Melómana. Curiosa. Buscando historias.

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