El ingeniero Wilson Alberto Díaz Ortiz, actual alcalde de la localidad de Los Mártires, en Bogotá, habló con ‘Punto y Aparte’ acerca del actual proceso de paz y de los beneficios y retos que traerá para su localidad.

Desde la alcaldía local, ¿qué se está haciendo para la construcción de paz?

Los Mártires es una localidad bastante compleja toda vez que en ella convergen muchas conflictividades y muchos problemas de criminalidad y delincuencia. Todos están entramados y entretejidos, por lo que la alcaldía local empezó a hacer operativos que tienen que ver con la mitigación de estos fenómenos y de estas conflictividades. De esta manera, se está aportando a la construcción de paz.

Démonos cuenta como la paz se ve afectada por la permisividad que se da muchas veces en la criminalidad, en la delincuencia, en no controlar esos espacios vacíos, donde los delincuentes pueden venir a hacer de las suyas, atemorizar a la gente, a robarla. Es entonces cuando se hacen estrategias de control y de intervención que mitiguen y eliminen de raíz este tipo de problemas.

Con ese tipo de acciones estamos construyendo paz: garantizando tranquilidad para los ciudadanos, para los habitantes de la localidad, y también para las personas que vienen a Los Mártires. Si bien es una localidad pequeña, no tenemos sino 650 hectáreas en extensión territorial, y únicamente somos 95.000 personas que la habitamos.

En promedio, hay un millón y medio de personas, de flotantes, que visitan la localidad, que viven en la localidad, que vienen a comprar artículos y productos. Por ello estamos haciendo un andamiaje lo suficientemente robusto e importante con el fin de construir paz.

Si se da un acuerdo de paz, ¿cómo cree que beneficiará a la localidad?

Obviamente, los acuerdos de paz van a traer un nuevo modelo de desarrollo social en cierta medida. Esto impactaría no solamente el territorio rural, los municipios y las veredas, sino que también llegaría al territorio urbano y las localidades. Además, en las ciudades habrá, sin lugar a dudas, una mutación de las dinámicas criminales y delincuenciales que se tenían hasta el momento. Es allí donde se le genera un reto a la administración para poder controlar y mitigar esas nuevas acciones.

Por supuesto, tenemos que estar atentos y pendientes de cómo se va a dar este cambio en todos y cada uno de los diferentes territorios de la ciudad o en las localidades. A su vez, un acuerdo de paz va a traer más beneficios que conflictos o problemas. La gente ya no va a trabajar en condiciones inapropiadas generadas por el conflicto interno, sino que habrá una dinámica comercial diferente donde podrán trabajar con más tranquilidad, generar productividad y nuevos empleos, además de generar confianza en los inversionistas.

De ahí en adelante, la gente va a empezar a ir tranquila al territorio urbano, a invertir, a generar nuevos negocios, a fomentar el empleo. En ese punto ya se sabe que la cultura y la mentalidad de la gente están en paz, lo cual da más confianza y optimismo en este proceso.

Obviamente, un acuerdo de paz libera en muchas formas la fuerza que tiene el estado, representada en el ejército y en la policía, que estará combatiendo en zonas que van a estar más controladas. En ese punto pueden entrar a ayudar o a coayudar en la mitigación de los problemas propios de los centros urbanos, convirtiendo todo el panorama en un beneficio no solo para el territorio rural, sino para el territorio urbano, directamente con las localidades.

¿Cree usted que los alcaldes locales están preparados para afrontar los nuevos retos que traerá el postconflicto?

Los alcaldes locales estamos preparados para el reto que se viene porque, básicamente, nuestro rol, con o sin acuerdo, va a ser muy parecido. De hecho, nosotros estamos administrando en medio del conflicto, por esa razón es aún más retador administrar una localidad en medio de un conflicto, que de pronto ya en un postconflicto, donde se espera que el tema delincuencial, criminal y vandálico se reduzca.

Toda vez que ya no hay un patrocinio directo o indirecto de todas estas bandas criminales para los grupos guerrilleros que financian las actividades criminales en la localidad, los alcaldes locales estamos preparados para afrontar ese reto. Además, estamos administrando para controlar un fenómeno que esta potencializado por las bandas criminales, y así, entrar a consular una conflictividad de grupos más pequeños en un campo de acción local. De antemano, esto nos genera una gran ventaja.

Por otro lado, en el tema social, ante la eventualidad de que existiera la posibilidad de alguna migración de personas que quisieran venir a las localidades y demás, el distrito tiene una serie de entidades que pueden llegar a atender las necesidades de toda esta población que llegue aquí a la localidad. De ese modo, podemos empezar a ver un desarrollo sostenible en este sentido.

¿Cómo cree usted que una comunidad local puede construir paz?

Las localidades pueden construir paz con acciones que se puedan sostener en el corto mediano y largo plazo, es decir, si una comunidad, que viene afectada por algún tipo de acción delincuencial, criminal o vandálica, se propone con la administración y con las autoridades competentes a recuperar los espacios que han sido permeados o han sido afectados por estas actividades criminales.

Si nos comprometemos no solamente a enfrentarlos, sino a garantizar sostenibilidad mediante trabajo en equipo, con la comunidad sirviendo como retroalimentadora del proceso, informando en que se está fallando y en que se está acertando, estando pendientes de que no vuelvan a surgir ese tipo de dinámicas criminales y velando por que exista una comunión entre la policía, la administración y la comunidad, aportaremos a un proceso continuo, permanente y sostenible, que es lo más importante para recuperar un territorio, o en este caso, una localidad.

¿Qué estrategias, desde lo local, le apuntan a la reconstrucción de mejores sociedades?

Las estrategias locales para construir mejores sociedades están dadas dentro de los mismos planes de desarrollo que propone la alcaldía distrital. Nosotros tenemos la apuesta de hacer una recuperación de todas las zonas que han sido históricamente abandonadas y dejadas de lado. Algunas administraciones del pasado no hicieron nada en torno a los fenómenos del habitante de calle, y tampoco en torno a los fenómenos migratorios que hay en la ciudad.

En cuanto al espacio público, vemos como muchas zonas están totalmente invadidas, quitándole la tranquilidad al ciudadano. Esto a su vez trae otro tipo de acciones, como es el caso de las basuras: el habitante de calle trae al micro traficante, este a su vez trae bandidos, y es así como se empieza a entretejer una maraña de ilegalidad, de corrupción y de delincuencia. Por eso debemos tener una estrategia que empiece por la recuperación de todo esto para que haya una mejor sociedad.

Necesitamos que la gente entienda que el espacio público no es para el aprovechamiento de unos pocos, sino para el disfrute de todos. No es fácil, pero le apunta a construir una mejor sociedad, en el sentido en que el espacio público es de todos, que la gente entienda ese compromiso de no arrojar basuras, de mantener limpia y aseada la localidad, su acera de enfrente, la fachada de su casa, etc…

Solo así estamos aportando y construyendo sociedad, pues estos actos ayudan a dejar la fealdad de ciertas zonas y todo este abandono y descuido que domina estos espacios. La administración puede empezar a liderar esos procesos para que la ciudadanía vuelva a tener esa cultura cívica y ese amor por la ciudad. Muchos dicen que Bogotá es tierra de todos pero, al final, no es tierra de nadie.

Bogotá les brinda oportunidades a todas las personas. Por ejemplo, los emprendedores pueden desarrollar una idea de negocio aquí en la ciudad y hacer empresa. Sin embargo, esa corresponsabilidad no se da muchas veces entre la gente que no le duele la ciudad, pues les parece normal que haya habitantes de calle, que haya basura, que haya desorden y que no haya iluminación porque no se sienten en su casa. Cambiar esto es tarea de todos, por lo que el compromiso es general. Crear una cultura de pertenencia y respeto por la ciudad, desde lo local, es la mejor apuesta para la reconstrucción de mejores sociedades.

Sobre El Autor

Imagen de perfil de Felipe Cabuya

Soy un joven bogotano con vocación de servicio. Me gusta ayudar a los demás, proponer y gestionar soluciones y no ser indiferente ante la realidad social de mi país. Futuro Comunicador Social y Periodista de la Universidad Externado de Colombia. Me apasiona la tecnología, la política, el Marketing en todas sus variantes, en especial el digital, y por supuesto leer.

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