El principal centro de atención a los militares y víctimas del conflicto se encuentra en Bogotá y es uno de los más viejos de Colombia, pues tiene sus puestas abiertas desde 1911.

En la década de los años 30, durante el conflicto armando con el Perú, sirvió para atender a las tropas que fueron heridas en combate y a los soldados afectados por enfermedades tropicales. Sin embargo, ahora que uno de los conflictos más largos del continente está por terminar, es posible que se quede sin trabajo.

Este es un recorrido por sus instalaciones, cuyo objetivo consiste en mirar cómo se encuentra después de un cese al fuego de más de 200 días…

Cuando llegué al edificio que queda ubicado en los cerros orientales, pregunté de inmediato por la persona encargada de comunicaciones y fácilmente me dijeron que se encontraba en el sótano del edificio. Aunque me pareció raro, acudí al lugar que me habían indicado, y al llegar, encontré a un hombre de baja altura, unos 55 años, de contextura gruesa y cara de asombrado. Me dijo que efectivamente él era el encargado de comunicaciones en todo el hospital. Los teléfonos, por lo visto nunca, habían fallado, pues él tenía toda la red de comunicaciones e internet funcionando al pelo. Evidentemente no era la persona que necesitaba.

La persona encargada era una mujer joven llamada Diana, quien me comunicó con el doctor Miguel Ángel Gómez. Él tenía conocimiento sobre si el hospital se estaba quedando sin trabajo por el cese al fuego con las Farc. Pero la respuesta fue tajante: “Acá hay trabajo y habrá trabajo pa’rato. El asunto es que, a pesar de que en más de 3 meses no hubieran caídos ni heridos en combate, la huella de este flagelo la siguen viviendo miles de colombianos que, en representación de nuestro país, dieron sus vidas y hasta partes de sus cuerpos luchando por la tan anhelada paz”.

Es así como el centro médico, que cuenta con una capacidad para 400 hospitalizaciones, no tiene ni una sola cama ocupada por nuevas víctimas del conflicto.

En épocas de la administración Uribe, cuando el conflicto tuvo uno de sus más arduos momentos, había un promedio de 20 pacientes nuevos mensualmente, entre los que se contaban hombres y mujeres que quedaban con secuelas de por vida. Por ello, el hospital nunca se va quedar sin atención.

Por ejemplo, la unidad de fisioterapia, en donde se atienden a los soldados que sufrieron amputaciones de sus extremidades, sigue trabajando a toda marcha. En promedio, se realizan cambios de 30 prótesis mensuales, pues los usuarios tienen que realizar este proceso aproximadamente cada 3 años. Esto quiere decir que, con solo un muchacho de 25 años que haya perdido su pierna, el hospital tiene, al menos, 50 años más de trabajo con este paciente.

Lo que le queda por hacer al hospital es realizar toda la rehabilitación de las víctimas del conflicto. Adicionalmente, no solo se atiende a los soldados del ejército nacional, sino también a sus parientes, razón por la cual siguen trabajando para dar la mejor atención a las familias de estos héroes nacionales.

Aunque el hospital si se siente medianamente desocupado, su prioridad no son nuevos heridos en combate, sino la rehabilitación de todos los que ya existen.

Sobre El Autor

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Me gusta la lectura, las leyes, el derecho, amante de la salsa. Me gusta investigar y escribir pero nunca señalando, no soy quien para hacerlo. No culpo ni al asesino, ni al violador o corrupto, simplemente narro los hechos, no tengo delirios de juez.

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