Los resultados del acuerdo de paz van esbozando los principales cambios que redefinirán el rumbo del país.  

Uno de los puntos más fuertes de discusión en los diálogos por la paz fue la participación política de las Farc a cambio de la dejación de armas. Aunque desde el comienzo fue un tema sumamente debatido por las distintas figuras del gobierno, este terminó por convertirse en una realidad con la aprobación en el Congreso a esta propuesta.

Fue en el último debate al acto legislativo en la plenaria del Senado de la República que se le permitió a la guerrilla presentar candidatos desde las próximas elecciones en el 2018. Si bien esta iniciativa les otorga 10 curules en el Congreso y cinco escaños adicionales en el Senado y Cámara de Representantes, se creó una modificación que impedirá la postulación de miembros de este grupo armado sino han dicho toda la verdad y no han reparado a las víctimas.

Punto y Aparte habló con el senador del Polo Democrático, Iván Cépeda, quien ofreció desde su perspectiva una mirada política a la posibilidad de participación de las Farc en el Congreso de la República.

 ¿Qué significa para el país darle espacio de participación política a las Farc?

Es una oportunidad de democracia que se produce en un contexto concreto: la finalización de una confrontación armada entre el estado y las Farc. Necesariamente para caminar hacia la construcción de la paz se necesita la ampliación de los escenarios de la política nacional, por ello comenzar con el reconocimiento de un partido político de las Farc es un paso fundamental para que esta organización deje el uso de las armas y aleje las armas de la política.

No se trata de una especie de concesión gratuita, acá hay un trato que se entabló entre el estado y una insurgencia armada. Se deja la violencia a cambio de la participación política, pero también, a cambio de que el estado les garantice la vida y la seguridad.

¿Cómo reaccionarán las bancadas del Congreso frente a este nuevo grupo político?

Hay toda clase de posiciones políticas. Hay Una mayoría en el espectro político que con sus matices defienden la paz y defiende el paso de la guerrilla a la vida política. Hay un sector minoritario que es el Centro Democrático, que no quiere tolerar este avance importante. Esto se dará, seguramente, en medio de discusiones, de polémica, enfrentamientos como es la vida política, pero creo que eso será muy saludable para el país.

La Unidad Nacional y el Polo Democrático, le darán la bienvenida a esa posibilidad, de hecho ya hemos aprobado en el Congreso una norma que permite ese tránsito de reincorporación política de las Farc y esa norma le entrega una serie de garantías a la guerrilla para que ese paso se pueda hacer de manera exitosa.

Las Farc han desarrollado 61 tesis para fortalecer su formación, ¿cómo son vistas estas ideas para la estructura política del país?

Es muy saludable que en esta etapa las Farc comiencen a discutir cuales son los temas, los procedimientos, los estatutos y el programa, que van a convertir a esa guerrilla en una formación política. Es una expresión de democracia. Que el funcionamiento de lo que había sido una organización armada comience a girar en torno a discutir tesis, analizar propuestas, a ver cómo se insertan en la vida política es algo que muestra sin lugar a dudas que estamos entrando en la fase de consolidación del proceso de paz.

¿Cuáles serán los posibles desafíos que enfrente este partido político?

El primero, es que no ocurra la vieja historia que hemos visto en Colombia y es que personas que dejan las armas empiezan a ser asesinadas sistemáticamente. No es una sorpresa. Ha ocurrido siempre en todos los procesos de paz que se han llevado a cabo en Colombia.

Segundo, las Farc se tienen que sintonizar con el país. Hacer propuestas atractivas, propuestas que conciten la atención y no tesis viejas, tesis caducas, que no sean tendientes a producir un cambio democrático.

¿El contexto latinoamericano también será un desafío para las Farc?

Seguramente algunos lo van a poner en esos términos. Van a querer igualar la propuesta de las Farc con propuestas foráneas, pero en Colombia tenemos una historia propia. Las Farc no surgieron ni en Venezuela ni en Cuba, surgieron en el campo colombiano, porque hay pobreza, porque hay atraso, porque cuando la gente protesta inmediatamente se le reprime, se le asesina y ese ha sido el contexto de violencia y de presión social en el que surgió la guerrilla.

Deduzco, por lo que hemos escuchando, que su propuesta política va a ir en el sentido de resolver esos problemas, que sí tienen solución, debido a las oportunidades que ofrece el país por ser uno en extremo rico en recursos naturales, en posibilidades de construir opciones económicas que tiendan a la justicia social, pero es un país también lleno de corrupción y de insensibilidad y eso es lo que hay que superar.

En conclusión, ¿Colombia está preparada para el partido político de las Farc?

Yo no sabría medir eso. Algo nos dicen las encuestas y es que hay una franja de simpatizantes de las Farc que ha aumentado. Entonces, eso puede hacer querer ver que a medida que las Farc van dejando las armas, van dejando el uso de la violencia, la gente tiende a aceptar ese paso como un buen signo. Un signo civilizatorio de este país que ha tenido tanta violencia.

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