Con 20 votos en contra y 12 a favor, se hundió el proyecto de ley que buscaba hacer un referendo para impedir que personas solteras, viudas y parejas del mismo sexo pudieran adoptar.

El pasado 10 de mayo, la Comisión Primera de la Cámara de Representantes tuvo uno de sus más álgidas y controvertidas sesiones. En ella se legisló sobre el polémico referendo  organizado por la senadora liberal Viviane Morales, quien a través de este recurso buscaba prohibir que personas solteras, viudas y parejas homosexuales pudieran adoptar.

Luego de nueve horas de intenso debate, el referendo se hundió ante 20 votos en contra – de los 18 necesarios – repartidos entre el partido Liberal, Conservador, Alianza Verde, Polo, Partido de la U y Opción Ciudadana. Sólo 12 representantes del Centro Democrático, Cambio Radical, Partido de la U, Liberal, Conservador y Opción Ciudadana votaron a favor.

‘Punto y Aparte’ habló con Brigitte Baptiste, bióloga transgénero y actual directora del Instituto Alexander Von Humboldt y con Víctor Saavedra, quien fue viceministro de educación durante el periodo de Gina Parody, con el objetivo de entender lo que significa para el país la decisión que tomó el poder legislativo de rechazar el referendo.

De acuerdo con Saavedra y Baptiste, la votación que se llevó a cabo en la Comisión Primera deja en evidencia una cosa: cuando se habla de los derechos de la población LGBTI – como de muchos otros temas – Colombia está profundamente dividida. Pues Viviane Morales logró recoger 2.300.000 firmas aún después de que el Ministerio de Salud y Protección Social, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la Fiscalía y numerosas universidades del país afirmaran que no existe riesgo negativo comprobado para la salud o bienestar de un menor adoptado por una pareja homoparental.

Como si fuera poco, en abril de este año Humans Rights Watch envió una carta al presidente de la Cámara de Representantes, Miguel Ángel Pinto, calificando el referendo como un proyecto basado en prejuicios y estereotipos. La carta afirma que si bien no existe un derecho a adoptar, los estándares de derechos humanos claramente prohíben la discriminación, “el trato desigual y arbitrario”.

No obstante, la senadora Morales y los millones de colombianos que firmaron para que el referendo se hiciera realidad, argumentan que es el pueblo colombiano quien debe decidir sobre estos temas, ya que este es – en palabras de la senadora- “el constituyente primario”.

Además, también se ha afirmado que al permitir la adopción igualitaria se le estaría privando a los niños la posibilidad de conocer  los roles de papá y mamá, indispensables en la crianza y educación de un niño. Otros personajes políticos como el ex procurador Alejandro Ordóñez, han argumentado que no es posible configurar en el marco constitucional colombiano la adopción por parejas del mismo sexo.

Por su parte, Saavedra asegura que los argumentos expuestos por la senadora Morales no son coherentes. Según él, detrás de la idea del referendo se esconde una tradición religiosa radical que no acepta a las parejas homosexuales como parte de la sociedad, pues de acuerdo con la Corte Constitucional – órgano que aprobó el matrimonio de parejas homosexuales en 2016- el derecho de los niños a tener una familia tiene prelación en la jurisprudencia colombiana.

El ex viceministro de educación también asegura que si bien la adopción no está consagrada como un derecho, es inconstitucional prohibir a un sector de la población colombiana que pueda adoptar, pues esto si estaría violando el derecho fundamental a ser tratados con igualdad.

Sin embargo, aunque los acuerdos internacionales y leyes colombianas parecen ser claras sobre este tema, muchos se preguntan cómo fue posible que el proyecto del referendo lograra llegar tan lejos y  sembrar polémicas a lo largo y ancho del territorio nacional. Brigitte Baptiste, cree tener la respuesta. Según ella, los ciudadanos en Colombia desconocen las leyes que rigen su diario vivir y hay un irrespeto generalizado  hacia las instituciones, esto hace que las personas “hagan lo que se les da la gana”.

Saavedra también explica que para entender el fracaso del referendo ante la Comisión Primera de la Cámara de Representantes, hay que tener en cuenta el “talón de Aquiles” de esta propuesta: pretender impedir constitucionalmente que las personas solteras, viudas o separadas pudieran adoptar. Lo anterior no gustó a más de uno de los representantes que debían aprobar o no el proyecto el día de la votación, pues según una encuesta realizada por la Universidad de los Andes entre 2010 y 2016, los hogares en los que la mujer es madre soltera cabeza de hogar en los centros urbanos aumentaron de 35% a un 39%, y en zonas rurales la cifra aumentó de un 18% a un 22%.

Al respecto, Saavedra opina que la posición de Viviane Morales es “absolutamente contradictoria”, pues ella plantea un modelo de familia basado en la religión y  que no corresponde al contexto colombiano, ni siquiera al de la senadora. Pues ella vive con Carlos Alonso Lucio, quien no es su pareja de primer matrimonio y no es padre biológico de su hija, quien además es lesbiana y vive con una mujer en Nueva York.

Pero más allá de los argumentos en contra o a favor de la adopción por parte de parejas del mismo sexo, algunos afirman que esto no es más que una estrategia política. Baptiste cree que hay una movilización pre campaña en la cual se utilizan los “temores infundados” de los colombianos para atraer grandes cantidades de votos en las elecciones presidenciales y de congreso que se llevarán a cabo el próximo año.

Luego de la derrota en la que el referendo se hundió, Morales publicó un vídeo en internet contando su versión de lo ocurrido. Según ella, el gobierno de Santos “ejerciendo una presión abusiva logró imponer la ideología de género, torciendo la voluntad de algunos representantes a la Cámara para hundir la iniciativa popular”. También explicó que no usará el recurso de apelación porque “no hay garantías democráticas” para hacerlo.

El ex viceministro Saavedra opina que Colombia es un país que no ha logrado aceptar y tolerar la diversidad de credo, de raza, de orientación sexual y de ideología política. De acuerdo con él, el sistema educativo tiene el gran reto de enseñarles a los colombianos a aceptar las diferencias y aprender a vivir en paz con ellas.

 

‘Punto y Aparte’ salió a las calles y le preguntó a la gente si estaba o no de acuerdo con la adopción por parte de parejas del mismo sexo, vea el vídeo para saber qué respondieron. 

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