El gerente de la firma Cifras y Conceptos analiza lo que ocurre con estos instrumentos de medición, debido a la polémica que han suscitado las más recientes proyecciones.

César Caballero, gerente de Cifras y Conceptos, una de las encuestadoras más importantes del país, reconoce que en Colombia los ciudadanos dejaron de creer en los estudios de opinión pública. “El problema es que los grandes medios y las firmas que hacen encuestas están siendo asociadas al poder y al establecimiento”, advierte Caballero.

Caballero, en entrevista con ‘Punto y Aparte’, se refirió a lo que pasó con el plebiscito por la paz, en octubre del año pasado, debido a que todas las encuestas daban como ganador al sí, y ocurrió todo lo contrario.

Pero no solo eso. Las encuestadoras también se pifiaron, por ejemplo, con las proyecciones previas a la escogencia de alcaldes y gobernadores en el 2015.

¿Cuál es el comportamiento de los votantes colombianos?

En Colombia hay 34 millones de personas habilitadas para votar, de las cuales 17 nunca salen a depositar su voto. Es decir, hay un abstencionismo del 50 por ciento. En el otro 50 por ciento, hay unos 3 millones que votan por tradición familiar, afiliaciones y políticos que conocen. El porcentaje restante se llamaría la opinión volátil que se mueve de diferentes maneras.

¿En esa opinión volátil influye el resultado de una encuesta?

Las encuestas sí tienen un impacto en los votantes, aunque no siempre es el mismo. Hay unas personas a las que les gusta votar por el candidato que va punteando. Por otro lado, hay unas que votan por el candidato que va perdiendo, sin importar el resultado. Y hay otras personas que simplemente al ver la encuesta se reafirman en su posición de votar por el candidato elegido. Sin duda alguna, sí hay un efecto aunque varía en las personas y en el momento.

La gente se pregunta a quiénes encuestan y de dónde sacan la información para dar sus resultados…

De los 34 millones de votantes habilitados nosotros tomamos una pequeña muestra de 1.600 personas. De ahí la poca probabilidad de que una persona sea encuestada en la calle. En el caso de Cifras y Conceptos vamos a los barrios, hablamos con las personas y hacemos las entrevistas cara a cara. Esta ciencia de las cifras es casi tan precisa que con 1.000 encuestas podemos saber qué está pensando la gente.

¿Qué pasó en el plebiscito por la paz? ¿Por qué se pifiaron ustedes y todas las firmas encuestadoras?

Primero hay que tener claro que nadie puede predecir el futuro. Nosotros medimos un ánimo y un estado de opinión que puede ir cambiando. Y así fue. Hubo problemas atípicos en esta elección, como lo sucedido en la Costa Caribe con el huracán. Justo pasó ese día. Evidentemente hubo una falla frente al estándar de que nadie se equivoca. Y yo digo sí, nos equivocamos. Los seres humanos nos equivocamos.

Usted, acostumbrado a vivir entre cifras, ¿Qué le dicen las de Colombia?

Que es un país luchador y de gente con esperanza.  Sin embargo, la envidia es muy grande, el deseo de destrozar al otro es muy grande. Somos una sociedad de seres individualistas y creo que debemos trabajar con el otro. Trabajamos muy mal en grupo.

¿El colombiano dejó de creer en las firmas encuestadoras?

Sí. El problema es que los grandes medios y las firmas están siendo asociadas al poder y al establecimiento. Hay un desgaste de los temas y una expresión de desconfianza frente a los resultados de las encuestas. Pero todo el mundo las quiere y todos quieren ver resultados. Nosotros tenemos que trabajar en la reconstrucción de legitimidad de los datos y en las cifras que producimos.

Y en medio de ese escepticismo por las encuestas, desde la autocrítica, ¿Cómo creen que ustedes mismos pueden mejorar esa percepción?

Insistir en que no podemos predecir el futuro y que nosotros nos equivocamos. Que el resultado de una encuesta no condiciona lo que va a pasar mañana. Y también hay que ser más cuidadosos al explicar los resultados y decir qué significan.

¿Las elecciones presidenciales del año que viene serán las más reñidas?

No sé. Lo que puedo decir es que todo comenzó muy temprano, hay muchos precandidatos y  el juego está muy abierto. Cómo están hoy las cosas, habrá segunda vuelta.

¿Hace daño que existan tantas encuestas, y que haya mucha competencia?

Todo lo contrario. Considero que es bueno. Creo que todos los monopolios son malos. No soy poseedor de la verdad y me puedo equivocar, al igual que mis otros competidores. Una sociedad con más encuestas es una sociedad que delibera más. Debemos ser rigurosos y transparentes.

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