Una ‘Colombia chiquita’ está en la Plaza de Bolívar

Alejandro Díaz se preguntó, después de la gran marcha del 3 de octubre, ¿y ahora qué? Desde entonces, mucha gente empezó a traer carpas y se creó un campamento de paz en la Plaza de Bolívar. Una “Colombia chiquita”, como el mismo la llama.

Este campamento, que se formó aquella noche de 3 de octubre, cuenta con un esquema de seguridad, logística de comunicaciones y una nomenclatura que se les puso a todas las carpas para identificarlas. Además, se tiene un registro de todas las personas, a las que se les entrega una escarapela con su nombre, RH, cédula y un contacto de emergencia. “Somos verracos, pero no somos súper héroes”, dice Alejandro.

El alimento, el agua y las necesidades básicas están alrededor de la plaza. Un donante anónimo dio dos baños públicos, a los que se les sumaron otros más otorgados por la Alcaldía. Estas personas, según Alejandro, ejemplifican una voz colectiva  “Queremos que el cese bilateral se mantenga y que los acuerdos se firmen ya. Para eso abandonamos la comodidad de nuestros hogares: para velar por el sueño de la paz”, agregó.

Para Alejandro, esto es un golpe de opinión. En la primera noche hubo un ambiente muy familiar, pues se quedaron músicos y gaiteros para animar el sitio. Este carnaval de paz se ha extendido durante tres semanas en las que han soportado el frío estremecedor de las noches y el sol picante del día, además acompañados por la melodía de las manifestaciones constantes.

Muchos curiosos se acercan cada día para saber qué es lo que pasa; algunos llegan con bolsas de agua y comida; otros les gritan o desaprueban el hecho de que se hayan tomado una plaza pública. Para evitar incidentes, fueron cercados para restringir el paso de personas ajenas al grupo, además de que la Policía se puso a disposición de ellos para protegerlos durante su estancia en la plaza.

Los que armaron el campamento solo buscan lo más preciado para el país: la paz.

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